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... de Dios, antes de que destruyera el mundo. Todos se quedaron en silencio.

Julio César González 13 L

Finalmente el silencio fue interrumpido por Regina, que no aguantó la presión que se estaba generando en la atmósfera.
“Pero, ¿como se supone que haremos eso?, digo no es que sea pesimista pero no creo que sea muy fácil,” de forma preocupada.
“Pues creo que lo mejor es que investiguemos lo que pasó exactamente antes de proseguir,” contestó Héctor.
“Estoy de acuerdo con eso pero creo que primero debemos de encontrar a Alejandro, que ya se perdió, me preocupa,” exclamó Issa, casi susurrando las ultimas dos palabras.
“No lo sé, me parece que se enfadó por lo que dije, además ya conocen a Alejandro, testarudo como el mismo,” afirmó Héctor mientras se alejaba del grupo y empezaba a caminar.
“Si tuviera que elegir entre ese hoy gigantesco o ir a buscar a Alejandro, me quedó con lo primero,” dijo Rafael de forma sarcástica y todos los demás sonrieron por un instante.
Todos los muchachos empezaron a caminar hacia la calle principal, donde pensaban, era más probable que encontraran a Alejandro ya que había sido el lugar de encuentro que habían indicado antes de separarse. Pero antes de dejar de ver el hoyo gigantesco Irma volteó y exclamó:
“Pero ¿no estarán hablando de una clase de aventura o algo así dentro de ese hoyo o sí? Digo después de todo no es algo que me llame la atención y es muy peligroso,” preguntó mientras volteaba a ver al agujero gigante, y una expresión de terror se descifraba en su cara.
Nadie le contestó hasta que finalmente Rafael se decidió.
“Pues creo que no habrá nadie más que lo haga, principalmente por que la universidad esta destruida y casi todos los científicos que estaban a cargo del proyecto están muertos,”aseguró Rafael. “Además ¿quién más se va a arriesgar ha entrar ahí?”
“Bueno eso es cierto, pero espera un segundo, ¿entonces estamos asumiendo la responsabilidad de ir allí adentro y sacar la partícula y todo eso,?” preguntó Héctor un tanto sorprendido y confuso. La cara de todos los demás también volteó a ver a Rafael.
“Oigan esto no es solo sobre ciencia y conocimiento, se trata de salvar nuestras vidas y las vidas de todos los que amamos. Se trata de salvar el universo de una catástrofe,” respondió Rafael un poco indignado por la pregunta.
“Pero, ¿por qué no podemos dejar que los adultos tomen esta decisión y los altos mandos y presidentes y todos esos burócratas?” comentó Regina de forma preocupada.
“Sí pero todos esos burócratas no sirven para nada, solo les gusta rascarse la panza y aumentar sus sueldos cada vez que se les pega la gana” contestó Rafael.
Sin darse cuenta ya habían llegado al parque y antes de que Regina pudiera reclamar otra vez, Issa atacó primero.
“¿Dónde estará Alejandro?”Todos voltearon al parque a tratar de buscarlo pero no se veía en ninguna parte, fue hasta que Héctor exclamó.
“Ahí, entre esa multitud, creo que puedo ver la gorra de Alejandro.”Así que se dirigieron hacia donde Alejandro se encontraba.
Rodeado entre gran multitud se lograba ver la gorra de Alejandro, con el pelo largo saliendo por atrás. Issa siempre le decía que el corte de pelo no le quedaba y que usar diario gorra no era bueno para él, pero eso no tenía importancia, ella sólo quería gritarle en su cara por haber huido y dejarlos a todos atrás en ese hoyo negro horrible.
La gente estaba reunida todo alrededor del Palacio Gubernamental. Alejandro como siempre solo estaba ahí para hacer bulto y como los demás cinco pensaban, para esconderse de ellos. La multitud rugía por todo el parque y hacía eco por todas las calles que se encontraban en la plaza. Lo más seguro es que todos esos protestantes fueran por la explosión y para reclamar la insensatez del gobierno al permitir la realización del proyecto, tras una lucha interminable de no permitirlo. Esta discusión había sido encabezado de muchos periódicos alrededor del mundo por semanas. La gente parecía tener muy en cuenta la importancia de este experimento, pero también lo delicado del asunto. Aunque como siempre, la prensa había desvirtuado la información y creado confusión. El hecho es que no se había podido terminar de definir los bandos de aceptación, ya que algunos países habían decidido que esto era muy benéfico para la ciencia y adelantos tecnológicos, mientras que otros países se inclinaban por la “izquierda”, asegurando que todo esto solo era caos y exposición a un destino desagradable y tenebroso.
La gente empezaba a abalanzarse sobre la seguridad que rodeaba y protegía a él edificio gubernamental, pero se podía predecir que tarde o temprano las fuerzas policíacas iban a tomar acción y empezar a arrestar y ha disparar gas lacrimógeno o chorros de agua.
A lo lejos se escuchaban ya las sirenas de patrullas. Pero la pregunta que los muchachos se hacían era que si esas sirenas también eras de bomberos y otros vehículos que fueran a ayudar a todas las personas que estaban bajos los escombros de la explosión.
“¡Alejandro Velásquez Oliveira!, ¡¿qué demonios pasa contigo?! ¡Dejándonos a todos tus amigos atrás y huyendo sin decir nada de forma testaruda!” gritaba de forma exaltada Issa, tornándose morada al ya no encontrar aire suficiente para finalizar la oración.
De forma asustada Alejandro volteaba a verla, y de reojo a los demás que se acercaban.
“¡Issa!, estás bi...,” de repente una bofetada lo azotaba haciendo que perdiera por un momento el conocimiento de lo que pasaba y dejándole un pequeño dolor de cabeza.
“¿Qué sucede contigo? ¿Por qué me pegas?, ¿Pensé que alegrabas de verme?”
“Pues ya vez que no tanto,” decía Issa apretando los dientes. “¿Creías que te ibas a salir con la tuya?”
En ese momento todos los demás volteaban a ver de Alejando a Issa como si estuvieran viendo un acto de teatro. Pero antes de que la discusión continuara Rafael ya había abierto la boca
“¿Y que se supone que esta pasando ahora?” preguntó Héctor
“Pues como siempre la gente esta muy furiosa, pero parece ser que más que nada preocupada, además de que no ha habido respuesta del presidente ni nadie,” respondió Alejandro.
“Clásico, siempre se esconden detrás de los edificios y mandan seguridad, para controlar a las masas mientras ellos hablan de cosas estúpidas,” exclamó Rafael
“Creo que deberíamos irnos de aquí a otro lugar, talvez de regreso a la universidad para ver que ha pasado, antes de que más seguridad llegue y empiezan a arrestarnos,” propuso Regina. Los demás concordaron con esta idea y empezaron a caminar hacia la dirección de la universidad.
“¿Cómo puede ser que sigan discutiendo ahora?, digo, ya pasó el accidente ahora se deberían de estar preocupando por arreglar el problema,” dijo Héctor mirando hacia Alejandro.
“Pues creo que por eso mismo no han salid del Palacio, por primera vez parece ser que si están preocupados y no saben que decir a la gente ni que hacer,” afirmó Alejandro. “Por lo que pude entender nadie quería salir y estaban encerrados en la sala de conferencia.”
“A mí no me gusta que todos estén peleando por este asunto, digo, después de todo cual es el punto. ¿Por qué no pueden ser como México que se mantiene neutral ante la situación?” decía Irma con una expresión de angustia en su rostro.
“¡Pues por que México siempre se porta como neutral ante todo!”contestó Rafael y todos empezaron a reír
Los seis caminaron hacia la universidad, querían saber que había pasado hasta ese momento. Querían saber si los rescatistas habían hecho un buen trabajo y habían podido liberar a la gente.
En ese momento Rafael recordó lo que los otros cinco habían acordado sobre la misión de ir por la partícula de Dios.
“Alejandro,” Rafael volteó a ver a Alejandro llamando su atención. “Mientras tu no estabas todos decidimos una cosa acerca de la partícula.”
“¿A sí?, ¿y que decidieron?”
“Decidimos que, como nadie en el gobierno sabe que hacer y si nadie actúa con rapidez la partícula puede explotar acabando con toda la vida sobre el planeta, ofrecernos para ir detrás de ella y salvar el mundo. Bueno suena medio cursi, pero es la verdad.”
Alejandro por un momento se quedó congelado, sin moverse, estudiando la cara de Rafael, tratando de encontrar una señal de bromeo. Pero finalmente abrió la boca para decir:
“¿Estás bromeando verdad?, ¿todos están bromeando verdad?, no es en serio ¿o sí?” Rafael lo volteó a ver y le contestó
“No, la verdad es que no es broma y eso lo decidimos cuando tu no estabas.”
Alejandro sudó frío y volteó a ver a Issa, su cara no expresaba mentira ni ningún otro gesto que se le pareciera. Él sabía que no podía denotar miedo enfrente de ella, y que también todos lo veían como alguien valiente, pero esta idea lo aturdía de pies a cabeza.
“Está bien, aunque creo que es descabellado pero, está bien”
Los rostros de los demás denotaban felicidad y Rafael aprobación, pero el rostro de Issa nada, era como si ella estuviera en un estado de “shock”, o como si no hubiera escuchado la conversación.
Finalmente llegaron a la universidad. Caos y gritos, los había por todos lados. Los seis se acercaron y miraron el hoyo profundo en la tierra, bomberos y rescatistas corrían a todo el esplendor.
En ese momento Irma hizo un sonido entre exclamación y terror y todos voltearon a ver a donde ella miraba. Un conjunto de cobijas blancas amontonadas se encontraban apiladas a su izquierda. Todos sabían lo que eso era y nadie se atrevía a acercarse para echar un vistazo. El número según lo que pudieron investigar había llegado a casi 50 muertos y el hoyo parecía que había crecido.
En ese momento Héctor vio al científico que habían rescatado bajos los escombros y que Alejandro había dejado a su suerte por haberse enojado tercamente.
Los muchachos se acercaron para ver como estaba, Alejandro titubeó pero finalmente accedió después de que Issa lo jaló y lo vio con una mirada de “vamos tienes que ir a disculparte”.
Rafael y Héctor se acercaron y sabían que tenían que hacer.
“¿Cómo esta?”preguntó Héctor.
El científico lo volteó a ver y lo reconoció después de un rato de observarlo.
“Ha si, tú eres el niño que me salvó de los escombros, ¿no es así?”, inquirió el científico.
“Correcto, ese soy yo,” contestó Héctor. Pero antes de que el científico siguiera, Rafael preguntó
“Disculpe, usted dijo que teníamos que salvar la partícula para que nada malo pasase y creo que sabemos quienes harían esa atrevida aventura.”
El doctor se tornó algo intrigado pero también mostró interés. Finalmente preguntó
“¿Y quiénes harían eso?, estamos en un apuro tratando de encontrar alguien suficientemente valiente para eso,” dijo el científico.
“Nosotros,” contesto concretamente Rafael. “Sé que suena raro pero todos nosotros somos estudiantes de universidad y tenemos conocimientos sobre física y otras ciencias, y junto con ayuda y asistencia de otros científico estamos dispuestos a ir.”
El científico se quedó sin palabras. Silencio, de nuevo nadie habló pero esta vez no fueron los muchachos quienes hablaron sino un hombre que llegó de las sombras.
“Me parece que eso no es la idea mas ortodoxa, pero estoy de acuerdo con ustedes, si están dispuestos a ir nosotros los apoyaremos,”contestó el hombre misterioso.
Con una mirada hacia el científico, fue suficiente para que este entendiera y contestara:
“No lo sé, pero creo que primero lo tendríamos que discutir con los gobernantes y un grupo de expertos pero…si no hay otros voluntarios creo que necesitaremos jóvenes audaces.”
Después de eso los seis muchachos se voltearon a ver y sonrieron sabiendo que algo increíble iba a pasar.

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Genres: Science Fiction

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Created on: 8/19/07 2:23 AM

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