... aparatos electrónicos que tenían puestos y adentrándose al colosal hoyo negro.
Luis Adrián Jiménez 13L
Al entrar todos uno por uno, iban apareciendo uno a la derecha del otro. Al estar todos dentro, parecían estar formados como superhéroes teniendo a la cabeza a Rafa.
Para su sorpresa en esta ocasión no aparecieron en un lugar común, o que el hombre haya visto antes. Todo el lugar era blanco, blanco como esta página, si se veía hacia arriba era blanco, si se veía para abajo solo se veía un vacio, al igual que a los lados, al frente y hacia atrás.
Creo que aquí no vamos a encontrar absolutamente nada ni a nadie –dijo Rafa desilusionado.
No te desanimes, algo tendremos que encontrar – Héctor dijo animadamente.
Irma con un tono y cara de preocupación dijo – ¿Y hacia dónde nos dirigimos? Si para cualquier lugar que vayamos parece llevarnos al mismo lugar, es decir, a ningún lado.
Issa quien parecía la menos interesada en encontrar la partícula de Dios y mucho menos en destruirla dijo – Encontremos rápido a Alejandro, aún no sabemos si sigue vivo o no y la verdad es que me tiene muy preocupada, no podré sobrevivir si él no está.
Mientras abrazaba a Issa, Irma le dice – no te preocupes lo vamos a encontrar. Vamos síganme todos.
Tras horas y horas de avanzar seguían viendo todo blanco, como si no avanzaran en lo absoluto, cuando de repente se llegó a ver a lo lejos un punto negro.
¡Vean hay algo ahí, corramos! – Regina desesperadamente dijo.
Al llegar, se dieron cuenta que era el mismo hombre misterioso que habían visto antes de entrar por primera vez al hoyo negro.
¿Señor sabe hacia qué dirección ir para salir de este lugar? ¿Ha visto a alguien más además de nosotros? ¿Ha visto la partícula de Dios? – Issa preguntó sin esperar respuesta entre pregunta y pregunta.
El hombre misterioso no respondió ninguna de las preguntas, ni siquiera pareció importarle su presencia de ellos.
Rafa señaló la mano del hombre misterioso y dijo - ¿Ya vieron la luz amarilla que sale de entre sus manos?
Carla Robles 13L
Todos asombrados al ver aquella luz se miraban sin comentar nada. Hasta que Héctor dubitativamente le preguntó a aquel señor misterioso, -¿Qué es esa luz tan luminosa que sale de entre sus manos? ¿Acaso es la partícula de Dios?-
El señor solamente se les quedó viendo sin articular palabra alguna y mientras se alejaba comenzaba a sonreír como queriendo decirles algo pero a su vez ocultando la verdad.
En ese momento supieron que no había otra solución más que seguirlo hasta obtener la respuesta de aquella pregunta tan reveladora. Dadas aquellas circunstancias notaron que tenían que apresurarse porque aquel señor cada vez se alejaba más y más y solo quedaba el rastro de aquella luz amarilla; y a lo lejos sólo podría ya en ese momento distinguirse el punto negro que vieron en un principio.
En ese momento Regina gritó desesperadamente –corramos o si no nunca sabremos que hay detrás de todo esto-
- Sí- contestó Issa. –Además, dijo, me importa encontrar a Alejandro y saber que está bien ya que no podré vivir sin él-
Todos asintieron con la cabeza. Entonces fue cuando la voz decisiva de Rafa los hizo entrar en acción diciendo -¡Apúrense!-
Todos corrieron detrás de aquel señor pero todo fue en vano, ya había desaparecido dentro de aquel inmenso hoyo.
-No hay nada más que podamos hacer- dijo en tono alarmante Regina.
-Sí lo hay- contestó Héctor. –No hay que darse por vencidos sin antes haberlo intentado todo-
Y así fue, no se dejaron vencer por ningún motivo y continuaron con su búsqueda. Aunque desafortunadamente ésta no tuvo muy buenos resultados. Aún así Issa no quería perder la esperanza de poder encontrar a Alejandro, volver a verlo y poder abrazarlo de nuevo.
Sin embargo, por otro lado las dudas continuaban surgiendo. -¿Cómo es que no hemos podido dar con nadie? Peguntaba muy preocupada Irma. ¿Qué es lo que haremos si no podemos encontrar a Alejandro ni a la partícula de Dios?
-No te preocupes- contestaban todos los demás. –Mientras permanezcamos juntos estaremos bien- dijo Rafa.
Xóchitl López Gutiérrez 13L
Al parecer el ambiente blanco y resplandeciente que los rodeaba lejos de poder tranquilizarlos los empezaba a enfermar. Irma había llegado a sentir que ese blanco le recordaba el cielo de invierno. Se sentía muerta porque cuando era pequeña siempre imaginó que cuando muriera iba a ir al cielo y jugaría en la nubes, suaves y blancas, muy blancas, como aquel lugar donde se encontraba...
Regina se sentía frustada al no saber cómo actuar. El blanco que los rodeaba no representaba nada para ella, ni siquiera una esperanza. Dudaba que fueran a llegar al final del asunto y que si lo hacían fueran capaces, a su edad, de resolver todo lo que eso implicaba. Su falta de confianza y seguridad la ponían en desventaja pero afortunadamente compartía con los demás un sentimiento: El de salvación.
Issa a comparación de sus dos compañeras no perdía las esperanzas, primero porque desde el principio había estado muy entusiasmada con todo el asunto concerniente a la Partícula de Dios y ahora también porque Alejandro representaba para ella una razón más para no darse por vencida.
Rafael se encontraba confundido, esa no era exactamente una experiencia agradable para él y cada vez que buscaba motivos que explicaran cómo se había ido a meter en ese asunto no encontraba uno lo suficientemente convincente. Lo único que ayudaba a su situación era que en el fondo su espíritu aventurero le daba un poco de ánimos, y aunque constantemente se veía ahogado por el miedo y la confusión seguía presente recordándole lo interesante que podría tornarse toda aquella odisea.
Héctor era el único que había cambiado de actitud hasta el momento. Si bien al principio se sentía dudoso de que pudieran llegar a algo concreto con la Partícula de Dios, depués de todos lo acontecimientos no dudaba ni un segundo en poner todo su empeño para que todo se solucionara, aunque eso implicara arriesgar su propia vida. Sentía que tenía sobre él una especie de misión que no iba a dejar y aunque sus conocimientos fueran un tanto limitados, su voluntad no tenía fin. Veía a su alrededor en busca de una señal, de una idea… y lo único que podía percibir era la imagen de sus amigos y el latir de su corazón, tan desenfrenado que se llevó la mano al pecho para percatarse de que no se estaba saliendo.
Pasaron apenas unos cuantos segundos después de que le perdieron la pista al hombre misterioso cuando de pronto Regina dijo:
-No podemos quedarnos aquí sin hacer nada. Tenemos que investigar la manera de enontrar algun camino que nos lleve a… algún otro lugar, agregó irritada.
-Estoy de acuerdo contigo, el problema es decidir hacia dónde dirigirnos, al parecer este lugar donde estamos no tiene límites, sólo…dijo Issa volteándo a ver la superficie que pisaba.
-El piso, dijo Héctor, volteándo a ver simultánemente hacia sus pies.
En ese momento Rafa se tiró boca abajo en el piso, poniéndo su oreja sobre éste como queriendo escuchar si había algo debajo.
-¡Escuchen esto!, les gritó a sus amigos, al mismo tiempo que les hacía señas para que se acercaran.
La caras de sus amigos cambiaron de semblante automáticamente, saber que había algo más, aunque fuera ruído, aparte de su presencia y de ese inteminable blanco, significaba muchísimo para ellos.
Todos se tiraron al piso y pegaron sus orejas a la superficie que tocaban sus pies.
-¡Son voces!, gritó sin contenerse Irma.
-¡Holaaaa!, gritó Regina fuertemente golpeando con sus dos manos a manera de berrinche.
-Nooo, espera, le detuvo Héctor. No sabemos quién esté ahí abajo. No sabemos si nos ayudarían o nos perjudicarían.
-No comiences a ponerle tensión y miedo al asunto, Héctor, argumentó Issa con una mirada fulminante.
-Héctor tiene razón, dijo Rafa, no sabemos quiénes, además de los científicos puedan estar involucrados en el asunto. Será mejor que nos andemos con mucho cuidado.
-Está bien, agregó Irma, pero si no nos arriesgamos ¿Cómo sabremos si pueden o no ayudarnos?
Esa pregunta dejo a todos en silencio hasta que…
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Created on: 10/1/07 7:09 AM
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